viernes, julio 04, 2008

Qué tiene Kirchner en la cabeza


“Julio Cobos es el mascarón de proa del golpe institucional que comanda Eduardo Duhalde. Felipe Solá lo fogonea con el intento de ruptura del Frente para la Victoria en Diputados. No se trata de un golpe clásico. Se trata de esmerilar a Cristina para obligarla a claudicar. Pretenderían que asumiera como Presidente el vicepresidente mendocino, para transformarse en el títere del barón número uno del conurbano. El conflicto con el campo fue el primer test para comprobar si le podían torcer el brazo. Por eso hubo que tensar y politizar a la sociedad. Dividirla en dos. Es mentira que si hoy hubiera elecciones, Cristina perdería. Hasta en la ciudad de Buenos Aires la tensión ideológica le aportaría más votos que los que obtuvo en diciembre pasado. Hay que ganar sea como sea. Por diez o por medio voto. Si el campo y la oposición no aceptan el resultado legislativo, quedará claro que propugnan un golpe. Y el escenario de la pelea será otro.”
Este, aunque parezca mentira, es el pensamiento real -y brutal- de Néstor Carlos Kirchner. Y fue revelado a hipercrítico.com por uno de los hombres que más lo quiere y respeta.
Por eso no es difícil de entender que el conflicto continuará.
Porque es vivido por el ex presidente como una guerra santa en la que se mata o se muere, sin posibilidad de plantear una tregua o un tratado de paz.

lunes, junio 30, 2008

A matar o morir


En verdad, no hay "Plan B" de Felipe Solá ni una opción alternativa para compensar a los pequeños productores.
Los que saben de técnica parlamentaria sostienen que: habrá un dictamen que aprobará el artículo uno y así ratificará la resolución 125 enviada por la Presidenta, y otro que lo rechazará.
El primer dictamen que se discutirá y se deberá votar en el recinto, será el de la mayoría. Es decir: el que logrará aprobar, más allá de cualquier "Plan B", el oficialista Agustín Rossi.
En esta escena estará el momento de la verdad.
El número para que se apruebe, digan lo que digan, está.
La gran pregunta es si el campo y el resto de la sociedad soportarán “este capricho” de la mayoría.
Los proyectos que están en el medio son consideradas maniobras distractivas por quienes conocen el manejo legislativo.
Son horas cruciales.
Veremos qué pasa.

Locura K


El presidente de la UCR, Gerardo Morales, acaba de decir que Néstor Kirchner no está en sus cabales. Elisa Carrió y Margarita Stolbizer piensan exactamente lo mismo. Luis Juez, quien lo conoció porque durante un tiempo gozó de su apoyo y su simpatía, también opina que el ex presidente “está emocionalmente desequilibrado”.
Dos importantes editorialistas publicaron que la única manera de salir del laberinto de las retenciones y de la pelea con el campo es convencer al “presidente de facto en ejercicio” para que acepte un cambio en la Resolución 125 sin que parezca una derrota. Los encargados de convencerlos serían el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el jefe del bloque K de Diputados, Agustín Rossi. ¿Serán capaces? Los antecedentes más recientes indicarían que no. Pero Kirchner, ¿está loco?
Depende de qué se entienda por locura.
Es verdad que los caprichos y decisiones que Néstor tomó durante los últimos 110 días, en parte, llevaron a la Argentina donde está. También es verdad que en un país con instituciones fuertes ningún ex presidente, aunque sea el marido de la Presidente, debería llevar a la sociedad a estos niveles de estrés e incertidumbre.
Y la última verdad es que Kirchner casi nunca se detuvo ante nada.
Quizá ahora mismo sea el momento de hacerlo. Aunque empiece a despedirse de su posición de poder.
Podés leer más en hipercrítico.com

jueves, junio 26, 2008

Tengo el poder


Lo que se discute ahora mismo no son las retenciones, sino quién tiene el poder -y qué porcentaje del mismo-.
Ahora muchos periodistas sostienen que habría unos 40 diputados K rebeldes que se oponen a votar el proyecto tal cual lo envió Cristina.
Pero desde el corazón del poder kirchnerista se afirma que, a la hora de la verdad, el Gobierno tendrá número para aprobar el proyecto tal como presentó.
Néstor y Cristina están dispuestos a negociar todo, incluso compensaciones para los pequeños y medianos productores mucho más atractivas que las que se ofrecieron en la mesa de negociación.
Pero los legisladores díscolos ya les hicieron saber que, sin modificación en la alícuota de las retenciones a la soja, no pueden volver a sus provincias porque serán hostigados hasta el resto de sus vidas políticas.
¿Cómo puede terminar esto?
Uno: con una fortísima presión personal de Kirchner que logre disciplinar a los díscolos y dubitativos. Una victoria a lo Pirro de consecuencias imprevisibles.
Dos: con un empate técnico, poniéndole un techo del 40 por ciento a las retenciones. Esta es la postura de Felipe Solá y otros. Pero sería vivida como una fuerte derrota por el ex presidente en funciones. Y lo más importante: sería leída por una buena parte del peronismo como el inicio formal del poskirchnerismo, y la inauguración de una pelea por suceder a Cristina y desbancar a Néstor.
Habrá más informaciones para este boletín.
Podés ver más en hipercrítico.com

Tres ideas



Carpas
Las carpas del Congreso se transformaron en un hit. Las alusiones a las carpas ya se pueden ver y escuchar hasta en los programas de chimentos. Hoy, cerca de las 8 de la mañana, escuché a la excelente movilera de Radio Del Plata, Verónica Rosales, describir el interior de una de ellas. Rosales contó que, además de plasma y piso flotante, una de las carpas tiene una especie de VIP para los altos cargos. Si no fuera tan triste, sería desopilante. Igual, pensé: qué capos son estos tipos. Qué animales políticos. Ahora los tacheros y sus pasajeros no hacen más que hablar de las carpas. Y así dilatan la discusión central. Es decir: si van a negociar o no el nivel de retenciones de la soja.
Doble cortina de humo
Más tarde, el hipercrítico Sebastián Di Doménica me hizo pensar más. Las carpas pueden ser entendidas como una cortina de humo. Pero, a la vez, la prolongada y estresante discusión por la renta del campo puede ser interpretada como otra cortina de humo para tapar otros problemas tan o más graves y urgentes que las retenciones. A saber: la creciente inseguridad, el aumento de la inflación, la pobreza que no se va, la salud pública -que no existe-, y la educación que sigue hecha pedazos y va de mal en peor. Conclusión: una cortina de humo detrás de la otra. Una tragicomedia dentro de una farsa.
Una cadena de apariencias. De puestas en escena. De mentiras.
Imaginate
Imaginemos el día de la votación en la Cámara de Diputados. Imaginemos que el oficialismo impulsa y obtiene la aprobación del proyecto de ley que impone el mismo nivel de retenciones a la soja que impuso el Gobierno. Imaginemos la reacción de los que apoyan al campo en el recinto. Imaginemos la reacción de los rechazan la prepotencia del Gobierno fuera del recinto. Imaginemos por un momento la reacción de la sociedad. El país dividido en dos. La rebelión de una parte de la gente. Cacerolas. Plazas a favor y en contra de la retenciones. Grupos a favor y en contra de Néstor y Cristina. Peligro de violencia sin control. Tragedia colectiva.
Ojalá que no, pero se trata de un escenario posible.

lunes, junio 23, 2008

¿Cómo termina esto?


La pregunta del título incluye varios presupuestos. El primero es que el conflicto entre el Gobierno y el campo no terminó. El segundo, y más importante, es que tiene altas posibilidades de terminar mal. ¿Por qué? Porque todas las fuentes consultadas sostienen que Néstor Kirchner no aceptaría ni el más mínimo cambio en la alícuota de las retenciones a la soja que aparece en la resolución 125.
¿A pesar del riesgo de ruptura del bloque de diputados kirchneristas y aliados? ¿A pesar del incierto cuadro político que sobrevendrá si Cristina y Néstor intentan aprobar con fórceps el proyecto a libro cerrado? ¿A pesar de los cacerolazos que podrían suceder?, se les preguntó. Y un ministro, que conoce al matrimonio presidencial, no dudó en responder: “A pesar de todo”.
Esto, después de cien días y semejante desgaste, debería terminar bien. Pero hasta ahora, todo indica que podría seguir muy mal.
Podés ver más en hipercrítico.com

viernes, junio 20, 2008

De prepo o por consenso


Hay que decirlo de entrada: si quisiera, el Gobierno lograría la aprobación sin modificaciones del proyecto de ley de retenciones al campo. Las cuentas le dan. Justas, pero les dan. El resultado sería parecido a los polémicos proyectos de los llamados superpoderes o el Consejo de la Magistratura, con capacidad para bajar o subir el pulgar de los jueces de la Argentina. Esto lo saben Néstor, Cristina, Miguel Pichetto, Agustín Rossi y todos los que podrían influir en este resultado. Con un poco de presión del ex presidente, lo lograrían.
El problema es que desde el punto de vista estrictamente político, aprobar el proyecto libro cerrado sería el equivalente a un decreto de necesidad y urgencia, llevaría al campo de nuevo a las rutas y profundizaría el desastre que ya pasó los cien días.
Lo ideal sería que Néstor y Cristina “usaran” al Parlamento para lograr los acuerdos mínimos que no quisieron alcanzar en la mesa de discusión. Pero, como se sabe, no siempre lo ideal es lo que termina decidiendo el matrimonio presidencial.

miércoles, junio 18, 2008

¿Más democracia o engaña pichanga?


La decisión de Cristina de enviar al Parlamento el texto con la norma sobre las retenciones sería extraordinaria si permitiera el debate sincero y los cambios necesarios como producto de la discusión. Pero será un engaña pichanga si solo se trata de un texto para aprobar la decisión presidencial a libro cerrado.
La decisión del Gobierno implicaría más democracia si el Poder Ejecutivo dejara en libertad de conciencia a los legisladores de las provincias que viven del campo sin aprietes ni amenazas, y permite que los productores intenten convencer a los diputados y senadores sobre qué ley sería la mejor.
La decisión de Cristina descomprime en los inmediato el conflicto, porque lo desplaza, por un tiempo, de la Casa Rosada, la Quinta de Olivos y la sede del Partido Justicialista, pero si se confirma que solo se trata de una orden disfrazada de proyecto de ley el conflicto volverá a explotar y el problema con el campo continuará, como hace cien días.

martes, junio 17, 2008

No hay nada como la radio


Darío Gallo, responsable de Perfil.com, me pidió que escribiera la experiencia de cómo se cubre para la radio un conflicto tan dinámico y caliente como la pelea entre el Gobierno y el campo. Este es el resultado.
No hay nada como la radio para informar más y mejor en medio de conflictos tan dinámicos como el que protagonizan el Gobierno y el campo.
El sábado pasado, desde La Red (AM 910), un grupo de periodistas con unos cuántos teléfonos, los contactos necesarios, instinto y actitud aprovechamos la herramienta al máximo.
Después de la detención de Alfredo De Ángeli, y cuando las señales de noticias se quedaron sin móviles para cubrir la movilización espontánea a Plaza de Mayo y la toma de declaración al líder chacarero, la radio ya había contado todo lo que estaba pasando en ambos destinos, mientras decenas de oyentes ofrecían un panorama completo sobre lo que pasaba en las rutas más importantes del país.
Ayer volvió a suceder.
Los primeros incidentes entre quienes pedían el diálogo y los que defendían al Gobierno en La Plata fueron reportados, otra vez, desde la radio. Y entre las 20:30 y las 23 horas, los oyentes de La Red recibieron información desde las principales ciudades del país. Al mismo tiempo, otros oyentes ingresaban por una línea directa, sin filtro, y sin el más mínimo insulto aportaban una mirada no contaminada sobre la compleja situación que vive el país.
En la radio, al contrario de la tele, hubo varios momentos para analizar e intentar comprender qué era lo que estaba pasando. Hubo, por ejemplo, información anticipada de cómo algunos kirchneristas -hasta ahora incondicionales- le hicieron saber a Néstor que lo acompañarían sólo hasta la puerta del cementerio.
En la radio se leyeron de inmediato los mensajes de texto que invitaban a la convocatoria y otros que, una vez instaladas las cacerolas en varias esquinas, sugerían dirigirse al obelisco. Y hasta pidió “aire” un oyente destacado, el empresario teatral Carlos Rottemberg, para decir lo mal que le olía este cacerolazo que él interpretaba como golpista.
En la radio, el llanto de De Angeli no se pudo ver, pero se pudo contar con lujo de detalles.
En la radio, en las últimas horas, protagonistas que no aparecieron en la tele como Chiche Duhalde y el guardaespaldas de Moreno, Jorge “Acero” Cali, hablaron con soltura y honestidad brutal.
En la radio es casi imposible controlar lo que se dice y eso la hace más fresca, más creíble y más honesta que cualquier otro medio.

La puerta del cementerio


Gobernadores, intendentes y decenas de dirigentes que hasta la semana pasada mostraban un apoyo incondicional al ex presidente Néstor, se pararon en lo que interpretan como la puerta del cementerio y le hicieron saber que no están dispuestos a entrar.
Fue durante el cacerolazo de ayer, la mayor respuesta masiva contra la prepotencia y la manera de gobernar del matrimonio presidencial.
Los que no piensan suicidarse son, entre otros, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli; de Chubut, Mario Das Neves; y de Salta, Juan Manuel Urtubey. Estaría a punto de sumarse, aunque todavía lo carcomen las dudas, el número uno de la CGT Hugo Moyano.
El domingo pasado, en La Cornisa, Mauricio Macri les hizo un guiño y les pidió que vayan a tocarle la puerta a Néstor para decirle que pare con la locura.
Peronistas No K como Manuel de la Sota, Ramón Puerta, Carlos Reutemann y Felipe Solá están operando en el mismo sentido.
Los que conocen las intimidades del poder afirman que hasta el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y la propia presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, ya se muestran muy incómodos con la decisión de Néstor de volver a doblar la apuesta porque sienten que el poder se les diluye hora tras hora.
“La única manera de evitar que esto se vaya al diablo es que ella se le plante y le diga: ‘Hasta acá llegaste, ahora dejame gobernar a mí’”, contó un político que trabajó junto a Kirchner en Santa Cruz durante muchos años y que conoce al matrimonio desde que se iniciaron en política.
¿Será posible que Néstor Kirchner comprenda que se está suicidando?
En la respuesta a esa pregunta se encuentra el desenlace del conflicto.

Un muerto


¿Qué tiene que pasar para que se termine de una vez este conflicto?, le pregunté a alguien que conoce a Néstor Kirchner desde hace más de treinta años. “Que los dirigentes del campo se pongan de rodillas o que aparezca un muerto, y cambie de manera rotunda el eje de la discusión”, respondió, como si se tratara de un problema matemático. Enseguida precisó: “La victoria total o un muerto, es lo único que puede cambiar la agenda de Néstor”.
La valiosa fuente recordó que el ex presidente “sólo aflojó” cuando la muerte de Axel Blumberg modificó su agenda política de manera traumática. O cuando el asesinato del suboficial Jorge Sayago en Las Heras, Santa Cruz, hizo que la provincia cediera ante el reclamo de los petroleros. También contabilizó el desastre que en Río Gallegos hizo uno de sus hombres, Daniel Varizat, cuando casi mata con su camioneta a un grupo de maestros en lucha. El ex presidente estaba conmovido e impresionado por el ataque a huevazos a su hermana Alicia y los llamados amenazantes contra su madre.
“A Néstor le aterra el fantasma de (Maximiliano) Kosteki y (Darío) Santillán. Tiene miedo de terminar como terminó (Eduardo) Duhalde”, analizó su ex amigo.
Duhalde adelantó su renuncia después de esos asesinatos.
Néstor Kirchner ya no es presidente, pero no ignora que un suceso así afectaría y mucho la gobernabilidad de su esposa, Cristina Fernández de Kirchner.
Demás está decir que nadie desea que aparezca un muerto. Pero algo huele mal en el medio de esta pelea interminable.
web site hit counter