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(Texto de columna de apertura de Luis Majul en el programa +Voces por LN+ del 17 de diciembre) Hay que decirlo de una buena vez. Máximo “Peligro” Kirchner rompió todo. No está a la altura. Y es probable que haya puesto al país al borde del default. Enseguida vamos a tratar de explicar por qué.

 

Les voy a contar algo que no se sabe.

Máximo no tenía previsto hablar.

Pero, fuera de sí, le pidió la palabra a Sergio Massa.

Entonces el presidente de la Cámara no tuvo más remedio que otorgársela.

Contra lo que dicen los analistas clásicos, el discurso que detonó el acuerdo, no fue una jugada estratégica del hijo de la vice.

Fue una chiquilinada.

Una torpeza.

Una tontería.

Es más: demuestra que el cargo de presidente del bloque del Frente de Todos le queda grande.

Demasiado grande.

Hace rato, nosotros veníamos diciendo que Máximo ya había dejado de ser el chico que juega a la play. Que había que tomarlo en serio. Que había sido empoderado por su madre. Que eso lo hacía alguen de cuidado.

Ahora, por desgracia, tenemos que decir que debería volver a entrenerse con una consola, en vez de tomar decisiones desde ese cargo tan importante.

No parece más que un bravucón fuera de la realidad.

Con discursos incendiarios y decisiones irresponsables.

Empecemos por lo que hizo hoy.

Con semejante agresión, dejó sin margen, al gobierno, al presidente, y al ministro de Economía, para aprobar el presupuesto.

Un presupuesto que pudiera ser esgrimido, ante el Fondo, como un documento previo al acuerdo.

¿Por qué esto podría terminar en una corrida y un default?

Porque Argentina tiene que pagar en los próximos días una deuda de 2 mil millones de dólares. Eso dejaría al Banco Central casi sin reservas líquidas antes del acuerdo con el FMI. Y podría producir una corrida y una brusca devaluación.

Ojalá que no suceda.

Pero sigamos revisando sus chiquilinadas.

La entrada con su guardia pretoriana a la plaza de mayo de la derrota que quisieron transformar en un triunfo. Para mostrarle al presidente en la cara que habían llegado tarde, y que no lo apoyaban delñ todo.

Continuemos con el discurso irreponsable justificando el no contrato con Pfizer que podía haber evitado miles de muertos por COVID.

Prosigamos analizando sus diatribas de rencor y de odio ciego contra los periodistas, al acusarnos falsamente, y de manera retorcida, de haberle pegado un tiro a un candidato a legislador de la provincia de Corrientes.

Y finalicemos con la bravuconada con la que debutó en público con un discurso desafiante, agresivo, y contra la oposición:

Bien.

Con lo que acaba de hacer hoy, ya no queda ninguna duda.

Máximo es un peligro.

Un mono con navaja.

Solo tiene el cargo porque se le antoja a su mamá.

Mañana va a asumir como presidente del PJ.

Espero que no sea otro escalón que le otorgue, todavía más poder, para seguir rompiendo todo. Porque lo que le dice al resto del mundo, es lo se debería decir él mismo, frente al espejo.