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Hoy en la emisión de La Cornisa por la señal La Nación Más, Luis Majul presentó una columna editorial con el siguiente título: "Alberto Fernández no renuncia, las vacunas no llegan, ¿Sergio Berni se va? y una nueva denuncia contra Martín Soria". A continuación video completo:

Ayer, de manera sorpresiva, el presidente volvió a hablar por cadena nacional. ¿Para qué lo hizo? No hubo ningún anuncio de relevancia. ni siquiera nos volvió a “deleitar” con sus “filminas”. ¿Extrañaba acaso el traje de “tío bueno que da consejos”  o el de “comandante en jefe”, como lo caracterizó Mario Negri en el inicio de la cuarentena? ¿Se ve venir una nueva crisis por la llegada de la segunda ola, la aceleración de los contagios, la falta de vacunas y la lentitud en la campaña de vacunación? ¿Nos está preparando a todos para volver a la fase uno? ¿Estaba grogui y necesitaba recuperar, aunque sea durante menos de 15 minutos, el centro de la escena?

¿Cómo puede ser que asuma como ministro de Justicia un hombre considerado violento, improvisado, sospechado de haber cometido actos de corrupción y con fuertes vínculos con los servicios de inteligencia, los denominados “sótanos del poder?” ¿Cómo puede ser que en Formosa, la policía retenga indebidamente y prive de su libertad por varias horas a un grupo de diputados nacionales, con la excusa de que debían hacerse un PCR antes de ingresar a la provincia? ¿Es que acaso la Argentina se ha transformado en poco más de un año en una republiqueta bananera, y distraídos y preocupados por el COVID 19 como estamos, no nos terminamos de dar cuenta?

La designación de Martín Soria como ministro de Justicia es una mala noticia para el presidente de la Nación y una pésima noticia para la Argentina. Cristinista de la penúltima hora, Soria, sacado, destemplado, con dificultades para la lectura de textos, cumple con todos los requisitos que exige la vicepresidenta: ataca a los jueces con nombre y apellido, habla de Macri con desprecio, y no tiene ningún empacho en encabezar operaciones contra quien sea.

Mañana se cumplirán diez días sin ministro de justicia. El presidente todavía no lo nombró, porque está buscando la figura adecuada para que le responda exclusivamente a él, y al mismo tiempo no enoje ni a Cristina Fernández ni al Instituto Patria. El hombre o la mujer que asuma tendrán que ser de amianto. Porque desde el momento en que se firme su designación empezará a recibir las presiones y el fuego cruzado de gente de temer.

(Editorial de Luis Majul en La Cornisa por LN+) La pregunta de si Alberto Fernández ya “se entregó” no es caprichosa. Hoy, la idea de un presidente “entregado”, aparece en boca de una fuente que cita Joaquín Morales Solá en su columna de LA NACION.

Ayer, en Más Voces de Periodistas, el programa que hacemos desde La Nación Más, nos preguntamos con los datos del monitor oficial en la mano ¿y donde están las vacunas? Hasta entonces, supimos que, desde que empezó la campaña, las dosis “disponibles” llegaron a casi 3 millones y medio y que se habían aplicado poquito más de 2 millones. Sin embargo, al mismo tiempo, pudimos confirmar que hay medio millón de vacunas que no aparecen por ningún lado. Por ejemplo ¿a dónde habrán ido a parar las 3 mil vacunas que, dicen, el ex miministro Ginés apartó para los vips, sus amigos y parientes?

En una memorable discusión durante una emisión del programa de propaganda k, 6 7 8, al que Jorge Lanata rebautizó 6 7 Rrocho, la ensayista Beatriz Sarlo le paró el carro a uno de los más oscuros alcahuetes del kirchnerismo, el periodista Orlando Barone. "Conmigo no, Barone", lo frenó en seco. Así, una gran cantidad de personas que conocían a Sarlo por su actividad literaria o su compromiso político, descubrieron su coraje para atravesar escenarios adversos, sola, y con la fuerza de sus sólidos argumentos.

Desde el primer minuto en que se conoció el anuncio de la fórmula Alberto/Cristina, muchos planteamos la idea de que se trataba de una anomalía política. ¿Cómo se iba a acomodar Cristina Fernández? ¿Cómo iban a convivir? ¿Cómo se iba a repartir el poder? A medida que los días avanzaban, se fueron conociendo más videos y audios de Alberto Fernández criticando, cada vez con más dureza, a la ex presidenta. En una oportunidad, incluso, llegó a atribuirle una conducta política ezquizofrénica.

Alberto Fernández está en su peor momento. Sus últimas declaraciones sobre la ministra de Justicia, a la que le aceptará la renuncia cuando consiga un candidato para reemplazarlo, demuestran que ya casi no tiene autoridad. Que la que manda, sin el peso del día a día, es la vicepresidenta, quien está debajo de la línea sucesoria. Para colmo, el país sigue patas para arriba.