(texto de la columna de ayer de Luis Majul en el programa +Voces por LN+) Más allá del intento de los impresentables de Cristina, de convertir la banda de los copitos en una célula terrorista internacional, el dato de la inflación del 7 por ciento agosto, confirma que estamos en el peor momento del peor gobierno de la historia reciente de la Argentina: viajando sin freno hacia una inflación anual del 100 por ciento.

Y lo que es todavía más preocupante: nada parece indicar que se vaya a desacelerar, más allá de las expresiones de deseo del ministro Sergio Massa, que sueña con reducirla, para el año que viene, a un poco mas de la mitad: es decir el 50 por ciento anual.

Con el 7 por ciento en agosto, la Argentina pasa a tener una inflación acumulada de casi el 57 por ciento desde enero.

Así, se ubica como el segundo país con más inflación del mundo, detrás de Venezuela. Para ser más precisos:

Venezuela: 70%
Argentina: 56.7%
Líbano 50%
Irán 36%
Turquía 32%
Ghana 29%
Moldavia 23%
Y para hacer comparaciones más odiosas:

Argentina mantiene el segundo puesto de país con más inflación de Latinoamérica. Sí señores: cada vez estamos más cerca de Venezuela, que está saliendo de una hiper, y más lejos de nuestros países limítrofes, que, sin importar la ideología de sus gobiernos, tienen economías más sanas y mejores que la nuestra:

Venezuela: 70 %
Argentina: 56.7 %
Chile: 9.9 %
Uruguay: 7.7 %
Paraguay 7.2 %
Perú: 5.4 %
Brasil: 4.7 %
El dato de hoy es un verdadero desastre.

Es la variación mensual más alta desde la hiper para un agosto, y ya supera la inflación interanual de enero de 1992. Es decir: la más alta después de la segunda hiperinflación del gobierno de Menem. El registro más elevado de los últimos 30 años.

Septiembre no pinta mejor.

Hace pocas horas LA NACIÓN presentó un informe con el promedio de subas de la primera semana del mes de varias consultoras privadas.

Alimentos y bebidas, 4 por ciento.
Indumentaria, 6 por ciento.
Vivienda, 7. 3 por ciento.
Esparcimiento 2.9 por ciento.
Salud, 8.8 por ciento.
Comunicaciones, 6.4 por ciento.
Educación: 4 por ciento.
Eso confirma la tendencia que publicó IERAL, sobre la inflación de alimentos y bebidas de todos los países de Latinoamérica, excepto Venezuela.

Se trata de la tasa promedio mensual de los últimos 7 meses.

Argentina, de nuevo, primera, cómoda, con 5.8. por ciento. Seguida por Colombia, con 2.3. Después viene Chile, con el 2.1, Costa Rica, con el 1.9, Brasil, con el 1.5 y Uruguay, con el 1.2. Completan la tabla Perú y México, con el 1.1, Paraguay y Ecuador con el 0.9 y finalmente Bolivia, con el 0.6.

Ayer, María Eugenia Vidal explicó, con lenguaje sencillo, que la gente no está pensando en la banda de los copitos, sino en como llegar a fin de mes.

Y dio como ejemplo, las cifras oficiales de julio, cuando la canasta básica ya había superado los 110 mil pesos, y dos salarios mínimos cubrían solo el 80 por ciento del total.

Vidal también recordó que, por primera vez en muchos años, millones de trabajadores con empleo formal en la Argentina cayeron debajo de la línea de la pobreza.

Como si toda esta información no bastara, encima tenemos que aguantar al gobernador que grita pero no gobierna, Axel Kicillof, dándonos clase de economía pseudo progre.

Fue ayer, jugando a ser Papá Noel, reivindicando la realización de obras deficitarias que, por supuesto, no paga él, de su propio bolsillo, sino vos y yo, con nuestros impuestos.

Y para completar esta película de terror titulada Argentina, un gobierno de científicos, hace pocas horas, el presidente iluminó al mundo con sus conocimientos estrambóticos al descubrir que Estados Unidos no tiene casi un 9 por ciento de inflación, sino un 900 por ciento.

Gustavo Noriega, que trabajó en el INDEC y por publicar un libro sobre como manipulaba el kirchnerismo las estadísticas oficiales se ligó unos cuantos sillazos en la feria del Libro del año, me aclaró en que consiste el grave error del jefe de Estado.

Alberto confundió el concepto inflación con la velocidad del aumento de la inflación.

Es como confundir velocidad pura, con aceleración.

Uno, desde cero, puede acelerar de 10 a 50 kilómetros por hora, pero seguirá yendo más despacio que uno que maneja a 100 kilómetros por hora.

Para que se entienda bien:

La inflación, este año, en Argentina llegará a cerca de 100.
La de Estados Unidos, que es un montón, no pasará el 10 por ciento.
Pero si quieren que hablemos de velocidad, nunca la deuda de la Argentina creció tan rápido como con este gobierno. Nunca se fueron tanto jóvenes, por falta de un mínimo futuro posible. Nunca se fabricaron más pobres como con Alberto, Cristina y Massa también: 2.800 nuevos pobres por día; 83 mil por mes.

Medio millón de pobres cada seis meses.

Así que, por favor: dejen de decir y hacer tonterías

Luis Majul

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