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(texto de la columna de Luis Majul presentada en +Voces por LN+ el 22 de noviembre) Mientras seguimos con la cabeza y el alma en Qatar, haciéndonos mala sangre con el golpe de realidad que nos dio Arabia Saudita…

Acá, en la Argentina, hay unos cuántos “descuidistas” que, aprovechando nuestra enorme distracción, nos siguen pegando abajo, como diría Charly García.

Para entender qué es un descuidista, fíjate la intervención que le hizo a una escena de la película Nueve Reinas un picante usuario de YouTube. Vas a ver pasar a Boudou, a Grabois, a José López, a Fernando Esteche, a Luis Delía y unos cuántos personajes más.

Que suerte tienen algunos descuidistas de este gobierno, pensábamos en la reunión de producción.

Porque con semejante bajón que vivimos hoy, la denuncia del domingo, en el programa de Jorge Lanata, por el presunto enriquecimiento ilícito del ministro de Seguridad, Jorge Berni, quizá pase desapercibida.

Para que no se te olvide, por lo menos desde aquí, vamos a hacerte una buena síntesis. Y ahora, algunos de los datos más importantes.

Como por ejemplo, las propiedades, los vehículos y las sociedades anónimas que tiene.

Invitamos a Berni hoy a Voces.

Le recordamos que nos debía una visita, porque se había tenido que ir, la noche de la muerte del hincha de Gimnasia, César Regueiro.

Nos dijo que no tenía ánimo para venir. Que nosotros lo maltratamos demasiado.

Le pedimos que respondiera a la denuncia de Lanata.

Nos dijo, textual: “Me llamaron desde el programa de Lanata el domingo a la tarde para decirme que tenía sin declarar cuatro propiedades”.

Berni tiene todo el derecho de rechazar una invitación a un programa. Sin embargo, tarde o temprano deberá explicar, la justicia y al periodismo, si acumuló bienes o dinero mal habido.

¿Cuántas personas como Berni habrá en el gobierno nacional, los de las provincias y los municipios?

El pasado, domingo, nosotros, desde la Cornisa, presentamos la denuncia que le hizo su ex mujer al diputado nacional por Misiones aliado del oficialismo, Diego Sartori. La carátula del expediente es enriquecimiento ilícito y negociaciones incompatibles con la función pública. Sartori, desde que asumió la intendencia de la pequeña ciudad de Alem, en 2011, no hizo más que multiplicar su patrimonio de manera exorbitante.

Pero como Sartori podríamos nombrar a cientos.

Desde el secretario privado de Néstor y Cristina, Daniel Muñoz- al que la justicia le probó lavado de dinero por 200 millones de dólares- hasta José López, el hombre de los bolsos, a la que la mayoría de los argentinos no conocían, hasta que apareció en el video del monasterio de General Rodríguez.

El enriquecimiento patrimonial de Berni no es la única variante que tienen los “descuidistas” para aprovecharse del Estado y sus herramientas de poder.

También hay que incorporar la sensación de impunidad.

Repasemos, por caso, a estos dirigentes políticos que fueron al Mundial, sin dar una explicación coherente sobre su viaje.

El secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios y Ayudantes de Casas de Renta (SUTERH), Víctor Santamaría. Parece que fue con parte de la familia.

Y algunos amigos también.

Sería bueno que algún día explique, de dónde saca el capital para comprar medios, universidades y centros culturales y otras empresas. Que parte le pertenecería al sindicato y cúal a él. No tenemos prejuicio. Solo nos encantaría una explicación.

El senador nacional del Frente De Todos, Sergio Leavy, de la provincia de Salta. Parece que pidió licencia sin goce de sueldo. Su ausencia pone en riesgo la posibilidad que el oficialismo reúna el quórum para imponer algunos temas de la agenda de Cristina, como la eliminación de las PASO.

El intendente de Perico, Jujuy, Luciano De Marco. Le pidió permiso a la legislatura para ausentarse. No se lo dieron. Pero el tipo viajó igual.

¿No es esto sinónimo de impunidad?

¿O también de hipocresía?

Porque viven justificando sus estrambóticas decisiones con argumentos morales que ellos incumplen. Como la famosa colisión de derechos que esgrimió Silvina Batakis, la misma a la que se la vio en la casa central del Apple Store de Nueva York.

Pero también puede ser considerado un descuidista de marca mayor el gobernador que grita pero no gobierna, Axel Kicillof.

Porque Kicillof transformó, en las precisas palabras de la colega que realizó la investigación Laura Serra, a su gobernación en una “descomunal usina de empleo público”.

Prestá atención a estos datos.

En diciembre del año que viene, cuando termine su gestión, Kicillof habrá aumentado el plantel en 45.755 personas, a razón de 31 empleados nuevos cada 24 horas.

Así, la dotación de su gobierno superará, por mucho, el medio millón de empleados públicos.
Cuando asumió, Kicillof recibió 489.362 empleados.
Este año, lo cerrará con 528.117 trabajadores.
Y para 2023, año electoral, meterá agentes 7.000 más.
Serán, entonces, más de 45 mil empleados nuevos.

Es decir: un estadio completo como el que usó Cristina -y tampoco pagó- para decirnos el jueves pasado, que a pesar de manejar todas las cajas, ella no es parte del gobierno.

Para darte una idea de lo que representa esta cifra escandalosa, de 45 mil empleados nuevos, que metió por la ventana Kicillof, Laura Serra explicó que equivalen a:

Tres dotaciones enteras de la Anses, que, con sus 14 mil empleados, es uno de los organismos oficiales que, junto al PAMI, cubre, con sus oficinas, casi todo el territorio nacional.
Pero nuestra colega hizo algo más impresionante todavía.

Comparó la cantidad de empleados públicos de la Provincia de Buenos Aires con los del Estado nacional. Y llegó a la conclusión que lo superan. Y los superan aún cuando se sumen los agentes a los de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, los organismos descentralizados, los entes como la AFIP y el PAMI y las empresas estatales, todos sumados.

Vamos de nuevo:

Más de 528 mil agentes públicos en la provincia.
Contra 428 mil en todos los entes nacionales de los tres poderes del Estado más las empresas públicas y los entes autónomos.
Por eso: mientras seguimos distraídos con los partidos del mundial…

¿Cómo se les pone un límite a estos descuidistas?

Son los responsables del peor gobierno de la historia y se suben arriba del Mundial como si ellos lo hubieran inventado.

Estamos yendo al 100 por ciento de inflación anual, con el dólar a 307 pesos y el dólar Qatar a 340 y aprovechan la muerte de Hebe de Bonafini para insertarla en la historia de prepo, como si la presidenta de la Organización Madres de Plaza de Mayo fuera de todos, aunque representa u expresa a una parte de los argentinos.

A todos estos tipos y tipas que se vienen colgando desde hace tiempo de los pantalones de Messi y no hablan ni del hambre ni de la patria en peligro, la realidad les acaba de pegar un fuerte cachetazo.

Ojalá que, al seleccionado, el golpe le sirva para recuperarse y cambiar.

En ese sentido, Lionel Messi parece mucho mejor que los políticos. Porque asumió la responsabilidad de la derrota sin excusas. Todo lo contrario a estos descuidistas, que siempre caen parados y nunca asumen la culpa de nada.

Por Luis Majul