¿Se puede ser ministro de Economía y candidato a presidente al mismo tiempo? Sergio Massa, en otra vida, hace 5 minutos, pensaba que no. ¿Pero qué importancia tiene la palabra en un gobierno como este? Pensemos juntos.

Cristina Kirchner, quien brilla por su ausencia en la campaña, pareció entender que no le quedaba otra alternativa. Que como Massa trabaja mucho y tiene fama de competitivo, había que mandarlo a la guerra a él. Aunque dejó bien en claro que su candidato no era él, sino Wado de Pedro.

Muchos nos preguntamos entonces: ¿de qué manera se puede ser candidato a presidente con una inflación viajando hacia el 140 por ciento anual, una pobreza de más del 40 por ciento y un dólar que se estaba yendo derecho a los 600 pesos, como está sucediendo ahora mismo? En la Argentina, como poder, se puede todo.

Pensemos, sin ir más lejos, que un vicepresidente se quiso afanar la máquina de hacer billetes y un exsecretario de Obras Públicas revoleó un bolso con 9 millones de dólares por sobre las paredes de un monasterio de General Rodríguez, mientras una de las monjitas le abría la puerta para que pudiera ingresar armas largas. No olvidemos, además, que ambos fueron condenados por haber cometido esos delitos, pero que los dos están en libertad, y que el exvicepresidente asesora al ministro Massa en materia de deuda externa.

Pero la pregunta que nos hacíamos era: ¿cómo se puede hacer campaña con los peores números de la historia de la Argentina, exceptuando las hiperinflaciones y la hecatombe de diciembre de 2001? La respuesta quizá se encuentre en las preguntas que Massa no puede responder o en la excesiva autoconfianza que lo llevó a formular expresiones de deseos que no se pudieron cumplir.

Ahora algunos nos preguntamos qué pasará el día después del domingo 13 de agosto. Si una derrota contundente del Gobierno no hará aún más inestable a la economía, el precio del dólar y una inflación insoportable, que no para de subir. Mi Nona les habría dicho: “Lo hubieran pensado antes, ¿no?”.

Pero estamos hablando de este peronismo, donde primero están los hombres y su locura de poder, después está el sello partidario, porque allí se encuentran los votos, y por último, la patria, aunque en nombre de la patria todos días te arruinan la vida un poquito más.

Por Luis Majul

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