(texto de la columna editorial presentada por Luis Majul el 17 de agosto de 2023 en LN+)  Ayer, desde el piso de +Nación, Mauricio Macri respaldó a Patricia Bullrich y le bajó el precio a Javier Milei, aunque sin atacarlo de manera frontal. El expresidente dijo, en forma taxativa, que “con la motosierra no alcanza”. Que hace falta experiencia y haberse bancado al kirchnerismo tirándote piedras mientras ejercés el poder. Para ponerlo en términos más sencillos: que mejor que Milei es Patricia, aunque el domingo pasado haya sacado más votos.

Macri, además, despejó cualquier duda sobre la posibilidad de manejar a Patricia Bullrich a control remoto, en el caso de que finalmente se transforme en presidenta de los argentinos.

El expresidente no se privó de atacar a Massa, a quien volvió a llamar “ventajita”. Argumentó que lo peor que tiene el ministro de Economía es la capacidad de engañar a todos. Pronosticó que le va a ir peor en la primera vuelta del 22 de octubre. Y lo explicó diciendo que es la primera vez que al peronismo le explotó la bomba mientras está gobernando.

Minutos después, y luego de más de 72 horas de silencio, habló el ministro de Economía. Massa reconoció que la devaluación fue una exigencia del Fondo Monetario. Argumentó que el FMI primero le pidió el 100 por ciento, después el 60 y que terminó aceptando el 20 por ciento. Además, consideró la devaluación del 20 por ciento casi como una hazaña.

En el mismo día en que el dólar trepó a los 780 pesos, Massa negó una y otra vez su renuncia al ministerio: “Lo peor que podría hacer es irme. No se me pasa por la cabeza eso. Yo cuando estoy enfrente de la tormenta, al timón no lo suelto”.

Así salió al cruce de dos dirigentes peronistas que consideraron que los dos papeles eran demasiado. Uno fue Omar Plaini, del sindicato de los canillitas, quien sigue las ideas de Hugo Moyano. El otro es Eduardo Valdés, que supo navegar entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner, y ahora pretende influir en la campaña, aunque Massa no le prestaría atención.

Aparentemente recompuesto después de la derrota del domingo, el candidato a presidente volvió a echarle le culpa de la crisis económica a Macri, la sequía, la pandemia y la guerra. Sin embargo, esta vez incluyó a Martín Guzmán, a quien acusó de haber huido del ministerio de Economía sin haber estabilizado la economía ni acordado con el Fondo Monetario.

Pero además, trató a Javier Milei de ignorante, por haber comparado al CONICET con la NASA, cuando el organismo equivalente sería la Comisión Nacional de Energía Atómica. “Comparó la NASA con el CONICET. No conoce el organigrama Estado ni sabe lo que dice”.

Tras cartón, interpretó que la detrás de la dolarización que propone Milei hay un Plan Bonex. “Hay que decirle a la gente que Milei lo que quiere es un Plan Bonex, manotear los ahorros de la gente, porque están acostumbrados a eso”, precisó.

El Plan Bonex fue implementado por el ministro de Economía Erman González durante el primer gobierno de Carlos Menem, antes de la convertibilidad. Se trató de un canje compulsivo de los ahorros de la gente por bonos. Así, Massa parece continuar con la estrategia que lo llevó a la derrota: la campaña del miedo. La idea de que con Milei o con Patricia te van a sacar lo poco que te queda después del huracán que provocaron Alberto Fernández, Cristina Fernández y Sergio Massa.

Por Luis Majul

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